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“La planta insolente” fue un reto cinematográfico para Román Chalbaud

CHALTBOL

Caracas/ película venezolana La planta insolente estrenada este viernes en salas nacionales es un acto de justicia con la historia que reivindica al gobierno del presidente venezolano Cipriano Castro (1899-1908), cuando demostró su conciencia antiimperialista y soberana como jefe de Estado. Su director, Román Chalbaud, habla de esta obra cinematográfica la cual considera como uno de sus mayores retos como cineasta.

Román Chalbaud en su casa, rodeado de fotos, afiches y recuerdos de una vida que incluye más de 60 años de trabajo en la dramaturgia y el cine; su nueva mascota, Cloe, una perrita mestiza, también nos acompañó en la agradable cita, jugueteando ante una panorámica vista del Waraira Repano tras el cual se encuentra la costa venezolana que en 1902 fue bloqueada por una escuadra naval extranjera.

Para exigir el pago de la deuda externa, la maniobra de las potencias europeas, aliadas con caudillos regionales, banqueros y transnacionales del asfalto, fue bloquear de forma violenta a Venezuela con planes de invasión. Frecuentemente el comandante Hugo Chávez refería este episodio del bloqueo en sus discursos y la idea de hacer una película surgió de él, cuando se estrenó Zamora (2009), también dirigida por Chalbaud y con guión de Luis Britto García, quienes en esta oportunidad repiten su dupla para una obra de la cual el director afirma estar muy orgulloso de haber hecho.

La historia

“Luis Britto combina la historia con esa imaginación maravillosa que debe tener un guionista”, resalta Chalbaud, “Ésta es una película realmente muy especial, porque siendo una película histórica tiene mucha imaginación, mucha poesía, mucho humor”, comenta para destacar que este género del cine histórico acostumbra a ser muy conservador, sin embargo, la propuesta de La es distinta.

La historia se basa en anécdotas tan reales como divertidas, como cuando a Juan Vicente Gómez se le ordena castrar un gato que era la mascota de la primera dama, quien temía que le comiera al canario. “Yo pensé que eran cosas que él (Britto García) había inventado, pero me dijo que es absolutamente histórico y eso tiene mucho humor”.

Diálogos como cuando Castro (Roberto Moll) dice: “Me cuida la presidencia”, y Gómez (Pedro Pineda) le responde: “Claro que se la cuido”, sostienen lo que históricamente ocurriría después. “Está hecho como muy serio, pero te ríes porque en el fondo sabes la ironía que hay al decirlo”, comenta.

Para el director, esta película es el “anti Cabito” —refiriéndose a la novela El Cabito de Pío Gil, llevada al cine en 1978 por Daniel Oropeza y que ataca ferozmente a Castro— y se centra en el episodio que dio pie a la proclama pronunciada por el entonces Presidente: “La planta insolente del extranjero ha profanado el sagrado suelo de la Patria”, con la que logró movilizar a gran parte de los venezolanos en defensa de la nación.

“Yo estoy contento con todo el elenco, que es un elenco enorme”, dice respecto a quienes interpretaron a los venezolanos que entonces se unieron para enfrentar el bloqueo, “Trabajaron muchísimos extras, todos los efectos digitales y especiales, de batallas, está impecablemente hecho, los equipos técnicos están magníficos, la fotografía, el sonido”, agrega.

David y Goliat

Las secuencias de acción naval fueron otras de las tareas importantes del rodaje, en las que fueron recreadas las naves inglesas, alemanas e italianas, el desembarco de tropas extranjeras y la defensa del territorio por parte del pueblo. “Sorpresivamente, uno de los primeros que se inscribió para luchar por la patria fue José Gregorio Hernández”, nos refiere sobre el médico conocido hoy como El venerable.

Fueron 14 los navíos de guerra que bloquearon todo el eje costero venezolano, recreados con base en dibujos hechos por el mismo Britto García, bocetos posteriormente trabajados en los estudios de La Sociedad Post (LaSP), en Argentina, para revestir naves de la Armada Bolivariana con apariencia de los barcos de la época.

“Aparte de los acorazados hay muchísimos efectos digitales en la película”, señala el director, sobre las secuencias hechas en pantalla verde (croma) que luego se transformaron en decorados de época, una Caracas del intersiglo, el ferrocarril, los fortines en la costa y los bombardeos que hundieron naves venezolanas con un nivel de realismo estético que ayuda al espectador a conocer un episodio histórico usualmente apocado en los libros de bachillerato, pero ahora ilustrado simbólicamente en la pantalla, con escenas como la de un niño que le tira piedras a los acorazados. “Es el mito de David y Goliat”, dice el también director de El Caracazo (2005).

“Es la película con más retos, porque todo, el rigor histórico, los detalles han sido cuidados enormemente; también necesitas una buena producción, que la tuve”, con datos históricos con los que el espectador conocerá aquellos motivos que promovieron la conspiración contra Castro que al final allanó el camino para la dictadura de Juan Vicente Gómez.

La realización

“Hicimos la película con mucho cariño, tuvimos el apoyo enorme que se necesitaba en vestuario, utilería, dirección de arte. Es impecable“, comenta sobre esta producción de la Villa del Cine y afirma esperar la opinión de los espectadores “porque el público es el que dice, el que hace la película, el que la hace triunfar o fracasar”.

Considera que su estreno, en el contexto de la situación de asedio contra la Revolución Bolivariana no es obra del azar “porque es un tema que hemos tenido pendiente toda la vida, ahora se demuestra con esta historia”.

El reparto de este largometraje cuenta también con la actuación de Antonio Cuevas (Manuel Antonio Matos), Juliana Cuervos (Doña Zoila de Castro), Luis Pérez Pons (Gumersindo Rivas) y Hans Christopher (Tello Mendoza), con música compuesta para cine por Federico Ruiz.

Chalbaud, quien suma con esta obra 22 largometrajes, reconoció el apoyo recibido por los extras que fueron los mismos lugareños de las locaciones de Coro, estado Falcón, quienes “nunca habían hecho una película y están estupendos, uno se sorprende cuando vas por el interior y escoges extras allá, del lugar”.

“A través del desarrollo hay escenas que realmente toda hice con cariño, hay escenas inolvidables, desde todo punto de vista. Es una película que quiero mucho y que quiero que vea el público”, resalta.

El director adelantó que el mismo esquema de emplear personas de los lugares de rodaje lo aplicará en su nuevo proyecto. “Yo estoy preparando la biografía de Chávez y la voy a filmar en los llanos”, comenta sobre este próximo trabajo que también realizará con Britto García.

“Es un proyecto de dos películas, dos largometrajes de dos horas cada uno, ya está escrito el guión”, adelanta sobre esta obra en la que Hugo Chávez será interpretado por cuatro actores; la primera narra desde que tiene un año hasta que es Presidente y la segunda desde su presidencia hasta el momento de su fallecimiento.

Cipriano Castro, personaje central de La planta insolente, fue derrocado el 19 de diciembre de 1908 en un golpe palaciego por parte de su vicepresidente Gómez, quien en alianza con la oligarquía criolla lo traiciona, aprovechándose del viaje a Berlín de su “compadre” para una intervención quirúrgica, el 23 de noviembre de ese año. Castro no regresará a Venezuela y fallecerá en Santurce, Puerto Rico, en 1924.

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