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Eduardo Fernández: “El país reclama un cambio de Gobierno”

Creo en el diálogo, lo he respaldado siempre, pero creo que debe  tener como orientación fundamental resolver los problemas de la gente.

Creo en el diálogo, lo he respaldado siempre, pero creo que debe tener como orientación fundamental resolver los problemas de la gente.

Caracas/Eduardo , abogado, escritor y político venezolano, quien ha respaldado los procesos de negociaciones, relató desde su oficina la importancia del diálogo nacional que se realiza en el país. “El Tigre” lamenta que en estas conversaciones se ignoren los temas de mayor urgencia nacional, como son: la escasez, el desabastecimiento de alimentos y medicinas, así como el alto costo de la vida.

Según el excandidato presidencial por Copei, el éxito de la “mal llamada cuarta República” fue producto del nacimiento del Pacto de Punto Fijo, un acuerdo que demostró que la Democracia y el amor por Venezuela fueron más importante que los intereses políticos de los líderes de aquella época.

La palabra diálogo ha cobrado fuerza durante las últimas semanas. Sin embargo, los resultados de estas conversaciones han generado muchas críticas en un sector de la población  que tilda de “insuficientes” los acuerdos alcanzados.

¿Cuál es su percepción?

En primer lugar, hay que distinguir entre lo que es el concepto del diálogo en abstracto, y lo que es el diálogo que se está dando en estos momentos en Venezuela. Los países civilizados dialogan. No he logrado que nadie me explique cuál es la alternativa al diálogo que no sea la violencia, y la violencia es el recurso de los pueblos primitivos, la cual puede empezar siendo verbal; y es precisamente la que hemos tenido durante los últimos años en el país, una violencia verbal, donde el Gobierno ofende a los opositores y algunos de éstos incurren en la debilidad de contestar de la misma manera, y mientras tanto el pueblo pasa hambre y la calidad de vida de los venezolanos se deteriora. Este diálogo que se plantea hoy, tiene características buenas y otras que no lo son.

¿Cómo considera que se está llevando a cabo este proceso?

Creo que es un diálogo asimétrico, pues el Gobierno ha puesto sus condiciones empezando por la conformación de la Mesa, porque del lado del oficialismo hay un partido que tiene una mesa situacional que se reúne todos los días para analizar cada detalle del proceso; del otro lado, hay una mesa que es apenas una reunión de representantes de partidos políticos donde ni siquiera están los jefes en el diálogo sino unas personas -que seguramente son buenas- pero que no son los protagonistas principales.

Con respecto a los temas que se han seleccionado en la agenda sobre el diálogo, también tengo mis observaciones y mis perplejidades.

¿Cuáles son?

Por ejemplo, veo que el lenguaje que se está utilizando en los acuerdos es el del Gobierno, cuando debería ser un lenguaje compartido. Cuando se dice que “hay sabotaje económico”, creo que la Mesa de la Unidad Democrática tendría que aclarar que su posición es que las políticas económicas del Ejecutivo desde hace muchos años son las equivocadas, y mientras haya control de cambio y control de precios habrá hambre.

Esas políticas erradas son las que nos han llevado a tener la más alta inflación del mundo, y una brutal caída del producto interno que significa empobrecimiento. Nunca en Venezuela los pobres habían sido tan pobres.

En un proceso de diálogo donde se supone que ambas partes deben ceder de manera equitativa, ¿se puede decir que la oposición es quien más lo está haciendo?

No quiero decir ninguna palabra que pueda parecer como crítica a los amigos que están representando la oposición. Aquí hay que distinguir dos cosas, una cosa es la MUD y otra es la oposición. Esta última representa, según las encuestas, 80% de la población, mientras que los números de la MUD son mucho más discretos. Pienso que en ese diálogo ni están todos los que son, ni son todos los que están, el diálogo tendría que ser mucho más incluyente.

¿Qué hace falta en este proceso de negociación?

La presencia del mundo empresarial, sindical, académico, de la Iglesia venezolana, no solamente la Católica sino de otros credos religiosos, la presencia de los medios de comunicación social. Porque insisto, el Gobierno tiene 80% en contra, pero no necesariamente ese porcentaje se siente representado por los voceros de la MUD.

Un tema que está planteado es el cambio de Gobierno, eso puede tener muchas interpretaciones y muchas vías. El país de Gobierno ya, ¿cómo se hace? Bueno, una vía era, (no sé si sigue siendo) el referendo revocatorio, una figura un tanto extraña que en Venezuela nunca existió. Pero lo cierto, es que por iniciativa del oficialismo está en la Constitución y debió haberse respetado. Hay otras maneras de que este cambio sea tangible, y es que sea el propio jefe de Estado que le anuncie al país que va a haber un cambio en su Gabinete ministerial. No es posible que sigamos con la misma gente y las mismas ideas que han fracasado. ¡Somos los campeones mundiales en materia de inflación!

Las expectativas que creó la MUD luego de la consulta del 6-D, no han sido logradas. ¿Qué respuesta darle a aquel ciudadano de a pie que pide una solución a la escasez de alimentos y medicinas?

Esas perspectivas han reducido de una manera dramática. Algunos líderes de la MUD anunciaron que al día siguiente de ganar las elecciones parlamentarias se acabarían las colas, y resulta que desde el primer día se pone de manifiesto, que el talante político que trae la nueva mayoría, es de confrontación. En vez de plantear un lenguaje de búsqueda de soluciones a la gente, a los problemas del desabastecimiento, de los altos costos de la vida, de la inseguridad y del  deterioro de la salud. Esos problemas pareciera que estuvieran ausentes en el diálogo político. Los temas que interesan a los ciudadanos, que afectan al hombre común están ausentes. ¿Qué problema puede ser más urgente que el de la comida y medicinas?

¿Cree en el diálogo?

Creo en el diálogo, lo he respaldado siempre, pero creo que debe  tener como orientación fundamental resolver los problemas de la gente, y para esto,  se necesita un Gobierno que tenga capacidad para lograr financiamiento internacional que permita colocar comida en las mesas de las familias venezolanas. Necesitamos un Gobierno nuevo de unidad nacional que tenga la suficiente fuerza para tomar las medidas adecuadas. Pero debe ser de acuerdo con la Constitución, no creo que el camino sea por medio de las balas.

Fue candidato presidencial por el partido socialcristiano Copei en la llamada “Cuarta República”, y estuvo al frente de otros cargos políticos importantes, ¿cómo se solucionaron las situaciones más álgidas de esa época?

Con diálogo

Si me preguntan cuál fue la clave de los éxitos de la cuarta República, fue el diálogo, y la razón por la que se cometieron muchos errores fue cuando no hubo diálogo. Este Gobierno ha satanizado a la mal llamada cuarta República, yo la llamo la República Civil, y esta tuvo éxito porque nació de un gran acuerdo nacional, que fue el pacto de Punto Fijo, en el cual participaron tres jefes políticos que se peleaban entre sí, pero que tuvieron la suficiente inteligencia como para entender que para consolidar la democracia tenían que dialogar y llegar a un consenso. Cada uno peleaba por su candidatura, pero se pusieron de acuerdo en un programa mínimo común. No pretendo que nos copiemos de ese pacto, pero qué falta nos haría a los venezolanos tener un programa mínimo común.

¿Cuánto tiempo se tardó para iniciar el diálogo en aquel momento?

Apenas unos meses, el dictador fue derrotado el 23 de enero de 1958, y el 31 de octubre de ese año, estos tres señores que estaban peleándose entres sí políticamente, pensaron en Venezuela y suscribieron un programa.

Cuando joven perteneció al grupo de estudiantes que se alzaron contra la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, ¿Cuál es el mensaje para el movimiento estudiantil de hoy, que se ha mantenido en acciones de calle?

Que sigan amando a Venezuela, no hay nada más importante que nuestro país. Ni la pretensión del Gobierno de mantenerse en el Poder, ni las candidaturas de la oposición son más importantes que el interés nacional. Que traten de tener un proyecto de país, les propongo cinco cosas: un país que tenga más  y mejor democracia, con mayor desarrollo económico; en tercer lugar, un país con más justicia social, una nación con más y mejor educación y quinto, un país que tenga alto niveles de excelencia ética y moral. ¡Vale la pena luchar por Venezuela! Creo que la lucha hay que darla aquí.

¿Que cree que deben hacer los voceros de la MUD que participan en el diálogo?

Mi respuesta es, poner a Venezuela como la prioridad. La prioridad no es el proyecto de tu partido, ni de tu candidatura, la prioridad es Venezuela.

¿La política en Venezuela es un arte difícil?

La política en todo el mundo es un arte difícil, es complicada, pregúntale a los líderes de Siria qué es un país martirizado por las guerras. Hay un viejo refrán que dice que la política la inventó el diablo; pero esta se hace mucho más llevadera si tú tienes claro para qué estás en política. La razón es que la política es para servir al progreso de los ciudadanos venezolanos. Si estás enamorado de un proyecto personal, te va a ir muy mal; pero si estás enamorado del país, de la gente y del bien común, de las justicia, la política termina siendo “la forma más excelsa de la caridad después de la religión”, como lo dijo el Papa Pío XII.

¿Esa puede ser la razón de las consecuencias que  vive actualmente el país?

Creo que sí, lamentablemente ha habido una degradación del oficio de la política, una desnaturalización. La política no puede ser para oprimir, sino para liberar, no es para promover violencia, ni el odio; debe prevalecer el amor.

¿Hay tiempo para  salir de esta coyuntura?

Estamos viviendo momentos muy oscuros, pero Venezuela saldrá adelante cuando en lugar de la confrontación promovamos los consensos. Los países que tienen éxito son aquellos en los cuales los ciudadanos mantienen al Estado, en cambio los países que fracasan son aquellos en los cuales el Estado mantiene a los ciudadanos. Desgraciadamente desde que apareció el petróleo Venezuela es un país donde el Estado mantiene a sus ciudadanos. Hay que consultar la experiencia universal de los últimos años, los países que tienen éxitos son aquellos donde los ciudadanos con su trabajo, con su capacidad de innovación generan riquezas, pagan impuestos y mantienen al Estado.

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